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martes, 5 de agosto de 2014

Ella… tan solo ella

Ella es la mujer que amo, es un trozo de paraíso entre mis manos, es ese rayito de sol que me abriga cuando hace frió. Ella es un minuto de paz entre tanto escándalo, es la lluvia que remoja el suelo con tal de que las plantas vuelvan a brotar. 
La mujer que yo amo es capaz de sacarme una sonrisa en los momentos más difíciles ella sabe que con un te amo de sus dulces labios esta inundando de felicidad a toda mi alma, esa personita tan especial sabe hacerse amar como ninguna, ella me conoce como a su nombre; conoce mis miedos, mis deseos; ella sabe cuando estoy feliz, cuando estoy triste. 
En fin la mujer que amo en pocas palabras es la mujer de mi vida a la que amo y amare, a la que respeto y respetare, cuido y cuidare.

miércoles, 16 de julio de 2014

Los Objetos de la esperanza: El Brazalete de Zadkiel

Esta historia pertenece a Omar Clavero, un chico de unos 15 años que lamentablemente había sido víctima de un accidente de tránsito, perdiendo finalmente su vida en el mismo.
Mientras el joven agonizaba en el hospital, un enfermero, que sabía la situación del mismo, le regalo a su madre un extraño brazalete diciéndole que estaba bendecido por un extraño poder que libera a las almas de las cadenas de Lucifer. La dolorida mujer acepto con gratitud el regalo del profesional, aunque en el medio de su dolor por el inminente fallecimiento de su hijo olvido de colocárselo.
El muchacho finalmente sucumbió ante los fuertes golpes sufridos en el trágico suceso. Tiempo antes de que sus seres queridos lo retiraran, el enfermero coloco en su brazo el extraño objeto ya que su familia decidió velarlo a cajón cerrado, debido al mal estado que había quedado su cuerpo.
-          Omar, es hora de despertar – Recitaba una voz extraña y angelical   
El Joven despertó lentamente entre imágenes borrosas y una fuerte luz delante de él.
-          ¿Dónde estoy?, ¿Quién eres tú? – Preguntaba con curiosidad
-          Estas en el mundo de las almas perdidas, y yo soy Zadkiel uno de los 7 arcángeles que te ayudara a salir de aquí – contesto sonriente aquel
-          Creí que había muerto en ese accidente, ¿esto es lo que sigue después de la muerte? – Cuestionaba Omar
-          Pues en parte si y en parte no,  es decir la mayoría de las almas pasan por aquí, ya que de aquí se decide quién va para el lado del bien y quien para el lado del mal, digo la mayoría ya que algunos tienen ya el destino marcado por su actuación en vida – Respondió siempre con dulzura Zadkiel
-          ¿Y yo donde iré? – continuo preguntando el joven    
-          Tu, volverás a casa jovencito; eras muy joven para morir jejeje- Bromeo el celestial
-          ¿De verdad? ¿Resucitaré? – Preguntaba emocionado el chico
-           en realidad te dejare volver con una sola condición, mira, el bien y el mal han estado en equilibrio, durante toda la existencia, pero últimamente este equilibrio se rompió y es por eso que suceden cosas tan malas en el mundo; lo único que debes hacer es encontrarte con los 7 objetos de la esperanza y el salvador estará entre ustedes – Luego de esa historia el arcángel toco la cabeza del muchacho y un cambio se produjo en el   
-          No temas, yo estaré contigo aquí, dentro tuyo –
En el velatorio la sorpresa fue mayúscula cuando sintieron los golpes del ataúd y la puerta de este abriéndose, con el joven vivo. El conto lo que vio, pero pocos le creyeron y algunos lo hicieron forzosamente, lentamente estamos llegando al desenlacé de esta historia…  

viernes, 11 de julio de 2014

Los Objetos de la esperanza: El bastón de Uriel

Silvina Juárez era una jubilada de unos 60 años. Para su desgracia y la de su familia, padecía una enfermedad cancerosa de tipo  terminal; aunque ella no estaba en lo absoluto afligida por su situación, es decir, lo tomaba como un proceso natural de la vida; no obstante sus dolores eran un mal mayor para su dura agonía. Los médicos la contenían con cuanto medicamento para el dolor existía, pero había veces que con eso no bastaba; al parecer le quedaban solo semanas de vida.
Pese a lo oscuro de su pronóstico, la mujer aun poseía fuerzas para movilizarse por el hospital. Sin embargo los últimos tiempos se podía mover con cierta dificultad; fue por eso que, no en balde, uno de sus hijos le regalo un bastón. Su hija mayor, le pregunto a su hermano donde había comprado el curioso objeto ya que, valga la redundancia, tenía un aspecto extraño.
El ultimo le contesto que no lo compro, que se lo regalo un señor que sorprendentemente declaro unas palabras al misterioso báculo, sin embargo el beneficiario del mismo no pudo entender lo que decía realmente el enigmático sujeto.
Cuando la desmejorada mujer lo utilizo por primera vez, dijo haber sentido como alguien le decía al oído “Tranquila Silvina, he venido a ayudarte; seré tu sostén de aquí en mas”. Al principio (aunque dándole la razón para no llevarle la contra) no creyeron en sus palabras. El desconcierto fue aun mayor ya que semana a semana, no solo sobrevivió sino que el número de células cancerígenas había disminuido drásticamente. Por las noches y crepúsculos, se la escuchaba hablar con alguien; todo era cada vez más insólito.  
La beneficiaria del bastón, decidió finalmente hablar con su hija Carla para confesarle todo. Que lo que la había ayudado era en realidad el Arcángel Uriel, Dios la había elegido a ella para que sea la transportadora del “Bastón de Uriel” ya que los demonios habían ocasionado grandes desastres. Lo único que el soldado angelical le pidió a la mujer es que sea la portadora de su voz y la del Señor para esta misión. La batalla entre el bien y el mal apenas había comenzado….