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sábado, 2 de agosto de 2014

LA LEYENDA DEL HILO ROJO

Cuenta una leyenda oriental que las personas destinadas a conocerse tienen un hilo rojo atado a sus respectivos meñiques. El hilo permanece siempre atado, a pesar del tiempo y la distancia. No importa lo que tardes en conocer a esa persona, ni importa que pases mucho tiempo sin verla, ni siquiera importa si vives en la otra punta del mundo: el hilo se estirará hasta el infinito pero nunca se romperá. Este hilo viene contigo desde tu nacimiento y te acompañará, más o menos tenso, más o menos enredado, a lo largo de toda tu vida.

El origen de la leyenda es chino: allí cuentan que el Abuelo de la Luna sale cada noche a conocer a los recién nacidos y atarles el hilo rojo que decidirá su destino.

Aunque no habla exactamente de amor -hay variantes sobre padres e hijos adoptados, o sobre amigos incondicionales- en Japón la historia se aplica a los enamorados, y el Hilo Rojo ( ellos le llaman Unmei No Akai Ito) viene a ser como Cupido.

Existe una leyenda al respecto, según la cual hace muchos, muchos años el emperador de Japón era un niño joven e impaciente. Quería conocer cuanto antes a la mujer a la que estaba predestinado, y enterándose de la existencia de una vieja bruja que era capaz de ver los hilos rojos de todas las personas, le mandó llamar y le ordenó que siguiera su hilo hasta el final. La vieja obedeció, y emprendió el camino, seguida del joven emperador. Tras un largo y agotador recorrido, llegaron a un mercado de una ciudad lejana, y la vieja señaló a una campesina con un bebé en brazos. El emperador al ver el resultado enfureció, y empujó a la campesina con fuerza. El bebé cayó al suelo y comenzó a llorar a causa de la herida de su frente.

Pasados unos cuantos años, el emperador buscó esposa aconsejado por su corte, y se le habló de una preciosa joven, hija de un general de su ejército. La mandó llamar, y al retirar el velo que le cubría la cara, el emperador quedó impresionado por su belleza, sólo ensombrecida por una fea cicatriz en la frente.

viernes, 25 de julio de 2014

El Closet

Abre tu armario, no enciendas la luz. Asegúrate de tener un fósforo y su caja contigo. entra y cierra la puerta. Si las luces del exterior del armario están encendidas, esto no funcionará. Tampoco funciona si es de día. Sólo necesita suficiente espacio para una ligera movilidad. 
Mantente en la oscuridad durante unos dos minutos, ya que eso es todo lo que se necesita. Ahora, toma el fósforo y mantenlo en frente de ti y di: "Muéstrame la luz o déjame en la oscuridad. "Si usted comienza a escuchar susurros , enciende el fósforo de inmediato. Si usted no oye nada, y el fósforo no se enciende por sí solo , no te des la vuelta. Si enciendes demasiado tarde el fósforo, o no lo haces en absoluto después de oír los susurros , algo te agarra por detrás y te llevara a lo que parece una interminable caída en la oscuridad. 
Si enciendes el fósforo a tiempo y no pasa nada después, abre lentamente la puerta y sal, a continuación, cierra la puerta, pero no mires dentro. A partir de entonces , nunca mires en tu armario sin la luz en absoluto. Algunos dicen que si dejas tu armario abierto durante la noche se puede ver un demonio que te ve con dos ojos rojos que brillan como fósforos .

Fuente: Dross Rotzank

jueves, 24 de julio de 2014

La Leyenda de la Luna

Cuenta una leyenda que hace muchísimos años solamente el Sol reinaba en el cielo. De día todo era alegría, pero durante la noche un gran temor se apoderaba de las aldeas. Cierta vez, un puma sanguinario se ensañó con un pequeño poblado. Entonces, una joven valiente y generosa, llamada Quilla decidió poner fin a esta amenaza.

Una noche, en vez de refugiarse junto a su pueblo, se quedó sola en un lugar abierto. Al acercarse el puma, ella comenzó a correr muy velozmente. El animal la siguió, pero Quilla conocía perfectamente la región y sabía donde ocultarse. Así, durante dos días, fue alejando a la fiera de su pueblo.

Pero finalmente, en la tercera noche, el puma la acorraló. La joven se dio cuenta que estaba perdida. Sin embargo, contenta porque había logrado apartar a la bestia de su gente, se dispuso a morir.

En ese momento ocurrió algo asombroso: la figura de la muchacha comenzó a ascender por el aire hasta convertirse en un astro redondo y luminoso que quedó prendido en el cielo.
Los amigos de Quilla, que la buscaban intensamente, vieron la transformación y comprendieron lo sucedido......

A partir de ese momento, Quilla nunca los abandonó; los acompañó todas las noches con su luz.

miércoles, 23 de julio de 2014

La Leyenda de la araucaria

Esto sucedió hace mucho tiempo, en la época en que los españoles comenzaron la conquista de estas tierras de América.

Un día, los indios mapuches, muy asustados, vieron que unos hombres de piel blanca, cargados de armas avanzaban sobre ellos. Venciendo su temor, los hombres del cacique mapuche Mallaucán, lucharon contra los hombres blancos.

La lucha fue larga, el hambre y el cansancio fueron debilitando a los mapuches.
Mallaucán guió a su pueblo hacia un bosque de araucarias, (son grandes árboles rústicos, espinosos, como pinos, los mapuches los llaman pehuén), y allí pidió a los dioses que protegieran a sus mujeres y niños.

Cuando todo pareció perdido, ocurrió lo inesperado: las ramas de las araucarias comenzaron a sacudirse y cayó una lluvia de frutos que se abrieron y dejaron ver sus semillas.

Estas semillas fueron el mejor alimento, para estas personas que comieron hasta hartarse; luego se sintieron con más fuerzas, volvieron a la batalla y vencieron a los españoles.
El fruto del pehuén o araucaria, había salvado a los habitantes de estas tierras.

martes, 22 de julio de 2014

Los Objetos de la Perdición y la Esperanza: El Libro del Equilibrio (Final)

Mientras el Salvador y la bruja, conquistaban almas para sus respectivos bandos, con la ayuda de sus aliados conseguidos atreves de los objetos que ellos repartieron. Ambos mostraban cierta preocupación por el sangrado constante del libro del equilibrio, un mítico texto que contenía las innumerables batallas del bien contra el mal; cuando aquel emitía esa señal significaba que algo marchaba horrendamente mal y eso afectaba las almas errantes que aun no sabían su destino.
El Salvador explico que cada ser humano tiene un porcentaje de maldad y bondad en su alma, es decir, nadie nace enteramente puro o viceversa; sino que con el paso del tiempo esta balanza se va inclinando hacia un lado o hacia el otro y esto marca lo que hará esa persona en un futuro. Lo mismo pasa con el libro del equilibrio, ya que es el encargado de llevar el balance de las almas en pena y del mundo físico. Cuando el mismo se comporta de manera extraña significa que hay un desbalance en alguno de estos sectores y esto genera inestabilidad en estos lugares y por ende también los hay en el paraíso y en el infierno.
Como única alternativa para sanar este mal fue necesario dirigirse hacia donde estaba la bruja y sus secuaces y explicarles la situación. Como seria adivinable, estos no querían comerciar nada con los “bonachones”, pero acto seguido hizo presencia el mismísimo Lucifer y ordeno que se completara el trato y que el mismo junto a Dios firmarían ese libro como un pacto de mutuo acuerdo.
El libro fue enviado al mundo de las almas errantes y allí las mismas, verían sus hazañas, en ese instante se les marcaría el lugar a donde corresponde cada una.  

Así, el milenario objeto dejo de sangrar y por ende de causar estragos. Su sello fue conformado por todos los objetos de la perdición junto a los de la esperanza, que se convirtieron en cerradura y llaves del libro del equilibrio.               

domingo, 20 de julio de 2014

Slenderman

Slenderman es una criatura mítica a menudo descrita como un ser extremadamente alto y delgado sin facciones claras, vistiendo un traje negro y capaz de estirar o encoger sus brazos y torso a voluntad. Con apéndices semejantes a tentáculos brotando de su espalda, sus victimas caen en un estado hipnótico al verlo, durante el cual son incapaces de detenerse, incapaces de evitar acercársele.
La historia de Slenderman tiene registros, momentos y connotaciones que hacen pensar en que es algo más siniestro y real. No hay información específica sobre dónde se creó, pero su objetivo y hábitat son claros. Prefiere secuestrar niños, y es visto comúnmente antes de la desaparición de uno o múltiples infantes. Los niños pueden verlo mientras que ningún adulto cercano puede, y reportan tener pesadillas o sueños que involucran a Slenderman antes de desaparecer. Muchas de estas historias son tomadas siempre como imaginaciones muy activas, pero las desapariciones son reales.
En adultos, se denota que el contacto prolongado con Slenderman genera un violento y constante carraspeo, además de pérdidas de memoria. Este deterioro mental de las victimas se manifiesta a través de dibujos inconexos de figuras altas, árboles y el «Símbolo del Operador».
Aunque a Slenderman se le conoce como una fabricación, hay registros de verdaderos encuentros. Aparece en la oscuridad, y siempre asomándose por áreas boscosas y ríos cercanos. Se ha reportado que gusta de asomarse a ventanas abiertas, y que tiende a caminar frente a motoristas solitarios en caminos desolados. Slenderman ha (o han) aparecido en todos lados, desde Japón, Noruega y América; por nombrar algunos.


Fuente: Creepypastas.com

sábado, 19 de julio de 2014

La Lavadora

Esta lavadora. Era uno de esos viejos aparatos de tambor horizontal, que tenía una paleta giratoria en el centro. Siempre que mi madre tenía que meter la mano en el agua jabonosa del tambor, para retirar las prendas, lo hacía a regañadientes y adoptando una posición de defensa, como si se preparara para huir. Una vez, durante una tarde de lluvia, le pregunté sobre aquel miedo en particular. Mi madre esa vez había bebido demasiado y quizás por eso fue que me refirió una historia que me dejó helado.
    Dijo que hace mucho, cuando yo contaba con unos meses de edad, ella estaba esperando que terminara el ciclo de lavado cuando la máquina comenzó a emitir un sonido extraño. Era como un zumbar grave, dijo, que aterradoramente se parecía al respirar de una persona. Mi madre quedó impresionada y se metió en la casa, pero luego se tranquilizó y se dijo a sí misma que se estaba dejando asustar como una chiquilla. Regresó a la máquina, que ya había terminado de lavar, y metió la mano en el agua turbia para sacar las prendas. Entonces sintió un dolor agudísimo en la mano, y cuando trató de retirarla se vio imposibilitada de hacerlo, había algo allí abajo que la retenía y le desgarraba la piel. Ella gritó y volvió a tironear, y en ese segundo intentó logró retirar la mano… chorreante de agua jabonosa y de sangre. Le faltaba un dedo, el anular, lo que fuese que estaba allí bajo el agua se lo había arrancado. Se sentía a punto de desmayarse y no entendía nada. Y en ese momento ocurrieron dos cosas. Primero, la máquina comenzó a funcionar de nuevo pese a que la tapa estaba abierta, hecho que según el manual de instrucciones era imposible. Lo segundo que ocurrió fue lo peor de todo. Del agua turbia comenzó a salir una cabeza. Una cabeza pelada, diabólica, de ojos amarillos que se fijaban en ella. Sonreía. Entre sus labios tenía el dedo sangrante de mi madre, que aún se retorcía como una lombriz en el anzuelo. Mi madre alcanzó a cerrar la tapa de la lavadora y corrió a meterse dentro de la casa. 
    Ese fue el relato que me contó mi vieja aquella tarde. Pero mi padre después contó otra cosa. Dijo que el dedo lo perdió en un accidente laboral, mientras estaba borracha. 
    Pero si esa historia es cierto, ¿por qué mi madre eligió contar algo tan terrible a un chico de diez años? 
    Mis padres fallecieron tiempo después, y aún me sigo preguntando lo mismo.

viernes, 11 de julio de 2014

Los Objetos de la esperanza: El bastón de Uriel

Silvina Juárez era una jubilada de unos 60 años. Para su desgracia y la de su familia, padecía una enfermedad cancerosa de tipo  terminal; aunque ella no estaba en lo absoluto afligida por su situación, es decir, lo tomaba como un proceso natural de la vida; no obstante sus dolores eran un mal mayor para su dura agonía. Los médicos la contenían con cuanto medicamento para el dolor existía, pero había veces que con eso no bastaba; al parecer le quedaban solo semanas de vida.
Pese a lo oscuro de su pronóstico, la mujer aun poseía fuerzas para movilizarse por el hospital. Sin embargo los últimos tiempos se podía mover con cierta dificultad; fue por eso que, no en balde, uno de sus hijos le regalo un bastón. Su hija mayor, le pregunto a su hermano donde había comprado el curioso objeto ya que, valga la redundancia, tenía un aspecto extraño.
El ultimo le contesto que no lo compro, que se lo regalo un señor que sorprendentemente declaro unas palabras al misterioso báculo, sin embargo el beneficiario del mismo no pudo entender lo que decía realmente el enigmático sujeto.
Cuando la desmejorada mujer lo utilizo por primera vez, dijo haber sentido como alguien le decía al oído “Tranquila Silvina, he venido a ayudarte; seré tu sostén de aquí en mas”. Al principio (aunque dándole la razón para no llevarle la contra) no creyeron en sus palabras. El desconcierto fue aun mayor ya que semana a semana, no solo sobrevivió sino que el número de células cancerígenas había disminuido drásticamente. Por las noches y crepúsculos, se la escuchaba hablar con alguien; todo era cada vez más insólito.  
La beneficiaria del bastón, decidió finalmente hablar con su hija Carla para confesarle todo. Que lo que la había ayudado era en realidad el Arcángel Uriel, Dios la había elegido a ella para que sea la transportadora del “Bastón de Uriel” ya que los demonios habían ocasionado grandes desastres. Lo único que el soldado angelical le pidió a la mujer es que sea la portadora de su voz y la del Señor para esta misión. La batalla entre el bien y el mal apenas había comenzado…. 

miércoles, 9 de julio de 2014

La montaña crujiente

Erase una vez un abuelito y una abuelita vivían solitos en una casita. Cada día el abuelito se iba a trabajar en el campo, y mientras sembraba arroz cantaba:
“Un grano, y de él miles.”
Cada día también venía después de el abuelito un tejón, que cantaba:
“Un grano y uno solo. Y todos me los comeré.”
Y cuando el viejecito volvía al campo el día siguiente, veía que no le quedaba ni un solo grano. Por culpa de esto, los abuelitos vivían pobremente.
Un día el abuelito, al ver que otra vez el tejón se había comido todo, se enfadó tanto que decidió atrapar al tejón. El abuelito empezó a sembrar y cantar, como siempre, hasta que por fin llegó el tejón. De repente, el abuelito dio un salto, y en un abrir y cerrar de ojos atrapó al tejón malo y le ató con una cuerda fuerte.
Cuando el abuelito llego a casa con su prisionero, le dijo a la abuelita: “Abuelita, ven y mira lo que cogí hoy. Calienta la cazuela y haznos un buen cocido de tejón.” y el abuelito volvió al campo.
La abuelita empezó a moler arroz para hacer galletas para la cena.
El tejón, que era muy taimado, le dijo a la abuela: “Abuelita, mira que eso de moler arroz, usted solita, a sus añitos, deberá ser mucho trabajo. ¿Por qué no me desata para poder darle una mano?” La abuela vacilo, pensando que el abuelito se enfadaría. Pero él tejón insistía tanto como quería ayudarla que, al fin, la abuelita decidió dejarle suelto para un poquito. A lo primero el tejón fingió ayudarla y cogió el mano de mortero; pero en vez de moler arroz le dio un bastazo a la abuelita sobre la cabeza y se fugó corriendo. Cuando el viejecito llegó a casa y encontró a la viejecita ya muerta, se puso a llorar. Una liebre, viéndole llorar, le pregunto el por qué de sus lagrimas, y el viejecito le contó su historia. “Vale, yo me vengar por ti.” dijo la liebre, y se fue hacia las montañas.
La liebre se puso a recoger leña. Después de un rato, el tejón se acerco y le preguntó que qué hacía. “Este invierno va a ser muy frío, y me estoy preparando,” le contesto. El tejón pensó que esto era una buena idea y empezó a ayudar a la liebre. Pronto, tenían un buen montón de leña. Se montaron la leña sobre la espalda y empezaron a bajar la montaña. A medio camino, la liebre empezó a quejarse: “¡Como pesa! ¡Ay, como pesa!” El tejón, para ayudar a su nuevo amigo tanto como para no oírle quejar todo el tiempo, tomó todo la leña de la liebre y se la puso sobre su propia espalda. Al seguir el camino, la liebre, quien caminaba detrás del tejón, comenzó a chocar unas piedras sobre la leña para que se prendiera en fuego.
Cuando el tejón le preguntó que qué era ese ruido, la liebre le contestó que ésta era la Montaña Crujiente, y que el sonido era de los pájaros pegando a loas árboles con los picos. Por fin la leña empezó a quemarse, y al oír las llamas del fuego el tejón le preguntó otra vez a su nuevo amigo lo que era.
“Ese sonido es el llanto de los pájaros, y por eso también le llaman a esta montaña la Montaña de los Pájaros que Llantan.” Al quemarle la piel, el tejón comenzó a gritar pero la liebre se escapó corriendo.
El día siguiente, la liebre se puso esta vez a recoger pimientos rojos para hacer picante. AL verlo el tejón, éste se enfado y le chilló que por su culpa la espalda se le había quedado horriblemente quemada.
La liebre se hizo el tonto y le contestó:
“Las liebres de la Montaña Crujiente son las liebres de la Montaña Crujiente.
Los de la Montaña de los Pimientos son los de la Montaña de los Pimientos.
No s é de lo que hablas.”
El tejón pensó que éso tenía razón. Le pidió en vez a la liebre si por acaso tenía alguna medicina para las quemaduras.
“Vaya suerte, ahora mismo la estoy preparando”, le dijo la liebre al tejón y empezó a cubrirle la espalda con la pimienta. Al principio el tejón no sentía nada, pero poco a poco la pimienta le dejó en peor dolor que antes. En ese momento, la liebre corrió y se escapó otra vez.
El día siguiente la liebre se fue a la montaña de nuevo. Esta vez empezó a cortar árboles, pare hacerse un barco. El tejón llegó, la espalda doliéndole muchísimo, chillándole a la liebre que por culpa de su medicina casi se murió ayer en la montaña de los Pimientos.
La liebre, como si nunca le hubiera conocido, contesto:
“Las liebres de la Montaña de los Pimientos son las liebres de la Montaña de los Pimientos.
Las de la Montana de los Cedros son las de la Montaña de los Cedros.
¿Tú quien eres?”
O la liebre era buen actor o el tejón era bastante crédulo, la cosa es que otra vez el tejón se creyó lo que la liebre le decía. Al enterarse de que la liebre planeaba hacerse un barco, le pregunto por qué.
Cuando la liebre le dijo que era para ir de pesca en el río, el tejón quiso un barco también. “Bueno, yo me hago el barco de color blanco por que la piel la tengo blanca. Tú, ya que tienes pelo marrón, te vendría mejor hacer el barco de tierra.”, le explicó la liebre al tejón. Cada uno acabó de construirse su propio barco y se fueron juntos al río. Ya en el agua, el barco de tierra del badger comenzó a disolverse. En muy poco tiempo, el tejón se encontró hundiéndose en el agua. Se ahogaba y gritaba:”¡ Socorro, socorro, ayudame!” Pero la liebre, impasible, le dijo: “Recuerdate ahora de la pobre abuelita que murió por tu culpa,” y le abandonó.
La liebre se fue al abuelito. Le anunció que el tejón estaba muerto. Pero en vez de alegrarse el viejecito se entristeció. Pensó que la muerte del tejón no le devolvería la abuelita, y que la venganza no valía para nada.
AUTOR: Anonimo 

Los Objetos de la perdición 2: El aro de Bechar

Juan Carlos Gómez era un meteorólogo de 45 años de nacionalidad española, pero residía en Argentina, aunque eso no importe demasiado, tampoco importe saber que era casado y tenía 4 hijos. Sin embargo, esta introducción nos lleva a saber donde comienza el problema de nuestro protagonista. Su mujer el día de su cumpleaños le regalo un aro, ya que le gustaban estas joyas, este era uno esmaltado de acero quirúrgico. Cuando Juan pregunto por su lugar de procedencia, su esposa le menciono que lo había comprado en lo de una gitana. De cualquier manera, antes de proseguir con la historia, debemos hacer un paréntesis y es que el hombre tenía una amante en su lugar de trabajo.
El hombre no la estaba pasando nada bien durante las noches, por días soñó exactamente lo mismo. Flashes de estar haciendo el amor con su amante en su lugar de trabajo, pero peor aún, lo hacían estando bañados en sangre y como si fuera poco, de fondo se veía la silueta extremadamente aterradora de un demonio; para rematar la horrenda escena; en la pesadilla, en la ciudad llovía sangre.
La situación de Juan alcanzaría su clímax, cuando decidió quitarse el aro y culpar a su mujer de sus desgracias posteriores al regalo, pero lo que ambos no sabían era que el verdadero culpable era el mismo por sus fechorías en el trabajo. Lamentablemente para el desdichado protagonista ya era tarde, el maligno ya estaba dentro de su cuerpo y sus reacciones violentas empeoraban a cada momento; sus sueños se hacían cada vez más intensos.
Meses después Juan Carlos se separaba de su mujer ya que sus diferencias eran intratables, por otro lado la relación con su amante estaba mejor que nunca. De todas maneras, él estaba fuera de control y ya el “Demonio de Forteana” había terminado su trabajo.
El final de esta historia es escalofriante; Bechar había poseído por completo a Juan hasta la locura convirtiéndolo en un soldado más del ejército de Lucifer, su alma paso cosas terribles y su cuerpo quedo abandonado en un hospital psiquiátrico donde quedo prácticamente en estado vegetativo, lo único que podía mencionar era algo sumamente curioso “el salvador esta cerca”… 

Los Objetos de la perdición: El colgante de Belfegor

Era una noche tremendamente oscura, mucho más de lo normal, aterradora como pocas; solo se podía oír el sonido del freno de los colectivos. La historia que nos trae a esta cita con dicho tenebroso sitio, dará comienzo en este escenario; mas puntualmente en un callejón sin salida y muy oculto al ojo humano que amenizaba las cosas horrorosas de las que ese sitio ha sido (y será aun) único testigo.
Adrian Gómez, era un trabajador comun de unos 30 años de edad. Un experto en trasnochar sin caer preso de las tinieblas de las altas horas. Ya entrado en el crepúsculo del amanecer y  beodo, se disponía a volver a su casa cuando en el camino se cruzo con una anciana que insistía con venderle un collar algo particular; el joven victima de su borrachera compro el misterioso colgante ya que no era demasiado costoso y además no podía seguir soportando la voz aguda de la vendedora.
Desde allí la vida de Adrian no sería igual, su flamante joya era en realidad el lugar donde permanecía en su letargo el demonio Belfegor. Cada vez que el muchacho salía de juerga el despertar del “señor de la apertura” estaba más cerca… hasta que un día ocurrió lo inevitable.
El mortal disfrutaba de fiestas cada vez más intensas, pues el tenebroso estaba lentamente comiéndose la mente del primero. Hasta que en un momento dado ante él se reveló era un demonio musculoso, de varios metros de estatura, con una barba larga, cuernos, unos pies de lobo y unas garras sucias y largas. Es aquí donde la corta pero intensa aventura de Adrian daría comienzo

[Mi nombre es Adrian, tengo 30 años, al que lea esto quiero primero pedirle que por favor recé por mí, por mi alma, creo… creo que el diablo me persigue. No entiendo, aunque me parece que no quisiera entenderlo. Por favor si usted encuentra este collar y este manuscrito, le suplico que destruya el colgante. Maldita vieja que me lo vendió, ella sabría que todo esto pasaría.
Ahora viene a por mí, puedo ver su monstruosa sombra; solo esperare aquí mi terrible destino…]


Desde allí nada más se supo del desdichado; algunos rumorean que su alma merodea y se presenta ante aquellos que se embriagan y/o protagonizan orgias con mujeres. Otros dicen que está vivo pero que su destino se ha vuelto peor que la muerte. Merodeando como un vagabundo por cada bar. Tampoco se ha vuelto a saber de la anciana y jamás volvió a aparecer el colgante, otro misterio mas a la orden del día. 

La Sortija de la Verdad

Esta erase la historia de una pareja recién casada, ambos eran jóvenes y aparentaban una felicidad digna de un cuento de hadas; pero ella internamente tenia seria sospechas de que su esposo le fuese infiel. Su madre había intentado apaciguar esas  “inseguridades”; aunque al ver que su hija, valga la redundancia, realmente poseía esa incertidumbre considero menester ayudarla a librarse de esa tremenda duda.  Quizás la elección de cómo ayudar no fuera la más acertada pues envió a la muchacha con una bruja que según creencias del barrio era experta en detectar y solucionar este tipo de problemáticas de pareja. Era condición necesaria que fuese sola, así fue como contacto con la misteriosa anciana.
Su pedido fue contundente, determinar si su marido le era infiel de la manera más rápida e infalible; es así como a cambio de un buen dinero, la hechicera le dio dos anillos malditos de la verdad, las instrucciones eran claras:
-          Para que funcione, ambos deben tener el anillo puesto en el dedo anular sin importar cual este sea   
-          Su modus operandi era tan sencillo, como tenebroso; cada vez que uno de los dos fallara en la pareja el anillo se resquebrajaría de manera automática
-          Si las continuas fallas no cesan, anillo acabaría destruyéndose
La maga fue contundente; una vez roto el anillo quien haya cometido la falta, debe confesarlo antes de las 2 horas posteriores, caso contrario los espíritus malignos que fueron alimentados por las malas acciones matarían a la persona llevándose consigo su alma.
La joven dudo, pero su intriga era más fuerte y acepto. Ese mismo día se lo entrego a su marido, ocultándole toda la verdad acerca de su origen, según el muchacho al colocárselo sintió un frio que le corrió por el cuerpo aunque realmente no supiera a ciencia cierta de donde provenía esa sensación, lo cierto es que “el juego” había comenzado.
A la semana el anillo de él se había agrietado al menos unas dos veces, ella sintió como una daga al corazón enterarse, sin embargo era consciente de que debía aguardar el momento donde el  objeto se destrozara. Por desgracia para ella ese momento no tardaría en llegar.
Paso un mes, un día como cualquier otro él se encontraría con su amante, al salir de verla, la sortija se partió en dos, el joven comenzó a sentirse realmente muy mal físicamente. Al punto que se arrodillo quedando en posición fetal con su cabeza apoyada en el suelo, estaba realmente sorprendido ya que ninguna persona se preguntaba que le pasaba, era como si no existiera; ¡como si fuese un fantasma! Finalmente sintió una leve mejora y pudo incorporarse; de todas formas no tardaría en volver a quedar pálido pero esta vez por lo que estaba viendo a su frente, era la muerte que lentamente se le acercaba, el humano no podía huir, sus piernas ya no servían su voz ya no gritaba, su mente ya no pensaba. Estaba preso de la decisión del juez de la vida.
El espectro explico al recientemente casado porque estaba pasando por todo esto, a lo que el joven en lugar de sentir rencor e ira; sintió una profunda tristeza y vergüenza, pero fue desafiante con la muerte y le dijo que esta noche no lo vendría a buscar. Sorprendentemente la parca no se sorprendió esfumándose inmediatamente devolviéndole a su víctima temporalmente su alma.
El joven fue a su casa; para su asombro la chica no estaba, sin embargo en su lugar se encontraba la misteriosa bruja, con el anillo que llevaba su esposa. La mujer no tardo en explicarle la verdad; su amada había muerto, mientras el actual viudo no salía de su asombro, la hechicera le explico que se había suicidado al romper el anillo ella misma ya que no quería seguir viendo su realidad; además de que lo felicito irónicamente ya que la muerte solo se lleva a un miembro de la pareja por par de anillo.
Finalmente el viudo murió de tristeza, meses después; se dice que antes de morir, aquel maldijo a todo aquel hombre que fuera infiel a su mujer colocando en la sortija de cada casado los poderes de la gema de la verdad…