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viernes, 8 de agosto de 2014

No solo los perros lamen

Una niña de 15 años, conocida en la historia simplemente como “girl“, decidió que ya era lo suficientemente mayor como para quedarse sola en casa, desestimando un viaje con sus padres durante un fin de semana. Además, si algo pasaba ella tendría a su fiel perro para protegerla.
Al llegar la noche, cerró todas las puertas y trató de cerrar las ventanas, pero una se negó a cerrarse. Después de mucha insistencia, la chica se rindió y dejó la ventana abierta. Se dio un baño y se fue a dormir. Su perro tomó su sitio de costumbre bajo la cama.
En el medio de la noche se despertó debido al sonido de un goteo constante proveniente del cuarto de baño. Estaba demasiado asustada para ir a ver de qué se trataba. Metió la mano debajo de la cama y sintió una lamida. Eso la calmó y volvió a dormir. Más tarde, se despertó nuevamente con el sonido de las gotas. Temerosa, una vez más extendió su mano debajo de la cama, sintió una lamida y se volvió a dormir. Despertó más tarde nuevamente, extendió otra vez su mano y sintió la lamida.
Preocupada por el sonido del goteo, ella se levantó y caminó lentamente hacia el baño. El sonido de las gotas cayendo se hacía cada vez más fuerte mientras ella se acercaba. Llegó al cuarto de baño y encendió la luz. Ahí mismo fue testigo de una escena horrible: colgando en la ducha estaba su perro, con un corte a lo largo de toda la garganta y la sangre goteando en la bañera.
En el espejo del baño, algo llamó su atención. Escrito con la sangre de su perro estaban las palabras “NO SOLO LOS PERROS LAMEN“. La chica entró en pánico y salió corriendo hasta la granja más próxima, hasta el día de hoy no sabe quién o que mató al animal.

Fuente: Para mas mitos

miércoles, 6 de agosto de 2014

Al borde de la supervivencia

En Berlín, tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, el dinero escaseaba, los suministros se agotaban, y parecía que todo el mundo moría de hambre. Durante este período, las personas contaron la historia de una joven que decidió ayudar a un hombre que caminaba a ciegas entre una multitud.
La leyenda cuenta que ambos comenzaron a conversar y el hombre le preguntó si podía hacerle un favor: “¿Podrías entregar esta carta en la dirección escrita en el sobre?” Bueno, el lugar le quedaba de camino a su casa, por lo que ella acepto sin más. La chica comenzó su camino para entregar el mensaje, cuando notó algo en la dirección, un número que no podía distinguir, no sabía si se trataba de un “4″ o “9″. Se volvió de nuevo hacia el hombre ciego y se dio cuenta de que había emprendido una huida entre la gente sin sus gafas oscuras ni su bastón, como si estuviera huyendo.
Ella, por supuesto, encontró aquella actitud sospechosa, y en lugar de ir a casa fue a la policía. La policía, que tenía sospechas de que algo estaba pasando en la región por los incidentes registrados, visitó la dirección para comprobar si existía alguna conexión con sus sospechas. Una vez allí, hicieron un descubrimiento aterrador, tres carniceros cortaban carne humana y la vendían a la gente hambrienta por un precio amigable.
¿Sabes lo que había en la carta que el hombre le dio a la joven? Una nota, apenas se limitaba a decir: “Esta es la última que mando para ustedes hoy.”
Fuente: Mitos de Terror

martes, 5 de agosto de 2014

La foto del celular

“Hace algunos años, la prima de un amigo (madre soltera) ganó en su cumpleaños un celular nuevo. Después de un largo día de trabajo ella dejo su teléfono sobre la mesa y comenzó a ver la televisión cuando, luego de regresar de la escuela, su hijo se le acercó y le preguntó si podía jugar con el nuevo dispositivo. Se lo permitió, pero le dijo que no llamara ni enviara mensajes de texto a nadie, situación con la que inmediatamente estuvo de acuerdo el niño.

Alrededor de las 11:20 de la noche, cuando finalmente se cansó de ver la televisión, decidió llamar a su hijo e ir a dormir. Se dirigió a la habitación del niño, sólo para ver que él no se encontraba allí. Luego fue a su habitación para encontrarlo durmiendo en su cama con el teléfono en la mano. Al navegar por su teléfono celular, se dio cuenta de algunos cambios menores, tales como un nuevo papel tapiz, un tono de llamada diferente, etc.

Cuando llegó a la sección de fotos comenzó a borrar las últimas imágenes capturadas hasta que se encontró con la última. Cuando la vio por primera vez, no podía creerlo. Era su hijo, durmiendo en su cama, pero la foto parecía haber sido tomada por alguien más. Era la mitad izquierda de un rostro de algo que aparentaba ser una mujer anciana”

Fuente: Otros Mitos

lunes, 4 de agosto de 2014

La estatua

Hace algunos años, un matrimonio del Estado de Oklahoma, EE.UU., decidió tomarse una noche para matar la rutina. Resolvieron salir a cenar a la ciudad. Al ser padres de dos hijos y ante las estrictas leyes estadounidenses con respecto al abandono de menores, ellos llamaron a su niñera de confianza.
Cuando la niñera llegó, los pequeños ya dormían. Entonces la empleada se sentó junto a ellos y se aseguró de que todo anduviera bien. Más tarde esa noche, ella se aburría y fue a ver la televisión, más no consiguió verla en la recamara porque no había televisión por cable (los padres no querían que los niños vieran algo indebido en la televisión). Entonces llamó a sus padres y les preguntó si podía ver la televisión en el dormitorio de la pareja. Obviamente, los padres se lo permitieron, pero la niñera tenía una última petición… ella preguntó si podía cubrir la estatua del ángel que estaba en la habitación de los niños con una toalla o una manta, ya que la ponía muy nerviosa. El teléfono quedó en silencio por un momento, y el padre, que estaba al teléfono con la niñera habló desesperadamente:
“… ¡lleva a los niños fuera de la casa ahora! ¡Estamos llamando a la policía! ¡No tenemos ninguna estatua de un ángel!”
Luego de cinco minutos de ser avisados, la policía encontró los tres cuerpos de los ocupantes de aquella casa muertos. Nunca se encontró una estatua. No había rastros de invasión. Ninguna evidencia, salvo las víctimas que murieron por golpes con un objeto cortante. El caso nunca fue resuelto y se convirtió en una leyenda urbana.

Fuente: Mas Mitos

viernes, 1 de agosto de 2014

El Disco Maldito

Esto no es un creepypasta, esto es real. Un día estaba ordenando mi habitación como casi todos los días, cuando encontré un CD de una reconocida banda de Metal Industrial, cuando abro la caja me encuentro con que el mismo estaba bastante rayado y dudaba seriamente de que funcionara. Decidí probarlo en mi computadora personal y para mi sorpresa andaba a la perfección, los problemas comenzaron una vez que ejecute el archivo para escuchar la música; sonidos tremendamente perturbadores salieron de él. Entre gritos extraños y sonidos muy aterradores me encontraba sumamente espantado. Quise detener el reproductor a toda costa pero misteriosamente mi maquina se tildo, aunque el audio continuaba ejecutándose. La pantalla de mi ordenador se puso negra, acto seguido podía ver como algo rojo daba vueltas por el monitor; el CD sin dudas trataba de decirme algo. Sentía como si estuviese jugando a la quija y fuese testigo in situ del despertar de un espíritu maligno y/o demonio.

Si perder más tiempo quite la batería del computador y la imagen, junto al sonido desapareció, ni lento ni perezoso destruí el objeto que había iniciado con todo esto, pero en ese instante sentí un frió corriendo por mi cuerpo y por toda la casa. Por suerte la pesadilla en vida había terminado, sin embargo todas las noches tengo constantes pesadillas, por las madrugadas siento ruidos misteriosos; estoy bajo tratamientos psiquiátricos. Todo esto culpa del disco maldito…        

La Llorona

La historia de terror comienza en un lugar donde las montañas es la principal vistas para el ser humano, cerca de grandes ríos como también de hermosas lagunas, los habitantes explican que han visto una hermosa mujer con un larga bata negra que lo cubre la mayoría de todo su cuerpo. Tiene un cabello largo, completamente negro, pero este esta lleno de insectos como grillos, mariposas e insectos. En lugar de tener una cabeza, ella tiene una calavera, su ojos parecen dos bolas de llamas ardiendo. Sus manos son completamente huesudas totalmente llenas de sangre, donde en su recorrido por el pueblo mece a un bebe muerto.

martes, 29 de julio de 2014

Los fantasmas del panteón

Hubo una vez dos chicos que deseaban contar una buena historia de terror. Como no encontraban nada que contar se les ocurrió la idea de internarse en el panteón.Así lo hicieron durante la madrugada para que nadie los viera. Esperaron durante un rato a ver lo que pasaba. Como nada sucedía se les ocurrió la loca idea de empezar a excavar con herramienta que encontraron en un lugar en el que se veía la tierra suelta. Aunque era obvio que se trataba de una lápida reciente su juventud los motivó a continuar con su locura.
Como empezaban a hacer demasiado ruido los vecinos se percataron del inusual ruido, alarmados agarraron sus machetes, escopetas y piedras y buscaron sigilosamente el sitio de donde provenían aquellos extraños ruidos. En la oscuridad se escuchó una voz gritando: Ahí! Y se les fueron encima pensando que eran dos fantasmas malditos. Los apedrearon, los acuchillaron, los machetearon... Hubo mucho ruido y barullo en aquel cementerio aquella noche. Dos disparos de escopeta acabaron con todo el bullicio. Volandoles la tapa de los sesos a cada fantasma. Solo al día siguiente se dieron cuenta de que no eran fantasmas sino gente ociosa a la que habían dado muerte. Aunque hubo detenidos de esos hechos a nadie se le pudo culpar directamente porque la gente del pueblo aseguraba que esos chicos eran profanadores de tumbas. Cuentan que a los chicos se les ve desde entonces atemorizando y profanando las tumbas de los nuevos difuntos de esa población, de los cuales sus restos aparecen desmembrados y esparcidos por el cementerio con una extraña nota en sus cuerpos: "En donde están nuestros sesos?"

sábado, 26 de julio de 2014

El Vampiro de Flores

Tiene como protagonista a Belek, un enano que llegó a Buenos Aires con el Circo de los Zares proveniente de la zona de los Cárpatos. Al igual que el conde Drácula, Belek fue expulsado luego de que Boris Loff, el dueño del circo, junto a dos testigos: la Mujer Barbuda y el Hombre Bala, lo encontraran prendido al cuello de una mona integrante de la troupe circense.
Pero el mito, apenas comienza aquí. El verdadero horror se desató cuando Belek se refugió en una casa abandonada del Bajo Flores y comenzaron a desaparecer misteriosamente todos los gatos del barrio.

El relato cuenta que los vecinos protegieron sus casas con ristras de ajo mientras portaban crucifijos por las calles, por temor a ser atacados. Una noche de invierno, cerca de la estación Flores, los hombres del barrio lograron cazar al vampiro con una improvisada red, fabricada con la malla de un arco de fútbol, pero éste se les escapó furtivamente. Algunos aseguran que aún vive en el cementerio de Flores y sale de tanto en tanto a producir estragos entre los desprevenidos transeúntes.

viernes, 25 de julio de 2014

El Closet

Abre tu armario, no enciendas la luz. Asegúrate de tener un fósforo y su caja contigo. entra y cierra la puerta. Si las luces del exterior del armario están encendidas, esto no funcionará. Tampoco funciona si es de día. Sólo necesita suficiente espacio para una ligera movilidad. 
Mantente en la oscuridad durante unos dos minutos, ya que eso es todo lo que se necesita. Ahora, toma el fósforo y mantenlo en frente de ti y di: "Muéstrame la luz o déjame en la oscuridad. "Si usted comienza a escuchar susurros , enciende el fósforo de inmediato. Si usted no oye nada, y el fósforo no se enciende por sí solo , no te des la vuelta. Si enciendes demasiado tarde el fósforo, o no lo haces en absoluto después de oír los susurros , algo te agarra por detrás y te llevara a lo que parece una interminable caída en la oscuridad. 
Si enciendes el fósforo a tiempo y no pasa nada después, abre lentamente la puerta y sal, a continuación, cierra la puerta, pero no mires dentro. A partir de entonces , nunca mires en tu armario sin la luz en absoluto. Algunos dicen que si dejas tu armario abierto durante la noche se puede ver un demonio que te ve con dos ojos rojos que brillan como fósforos .

Fuente: Dross Rotzank

jueves, 24 de julio de 2014

Una extraña forma de amar

Exhumaba el cadáver que hacía varios meses se hallaba sepultado detrás de los ciruelos del bosque.
En aquel momento no supo qué hacer, sólo quiso detenerlo. Pero ahora comenzaba a extrañarlo.
¡Lo amaba tanto!
Recordaba el sonido de sus pasos cada vez que lo veía pasar frente a su cabaña en su ronda matutina. Sus cabellos ondulados cayendo encima de sus anchos hombros. Su estrecha cintura, sus brazos torneados y fuertes y su esbelta figura. Lo contemplaba cada día tras la blanca y sutil cortina de lino a través del ventanal.
Hasta que empezó a formar parte de su vida, hasta que todo su entorno tuvo su nombre.
Cuantas veces el aroma varonil de su perfume le llegaba con la brisa, mientras se desayunaban juntos en la galería. Cuantas otras también lo descubrió en su lecho, dormido en la mañana tras la intensa noche de amor. Que hermoso era escuchar su risa, cuando en la loca carrera atravesaban el bosque hacia la orilla de aquel inmenso espejo de agua fresca y cristalina, donde luego se tendían confundiéndose en un apretado abrazo mientras rodaban por la hierba.
Cuantas noches de luna llena, adormilados en la hamaca bajo las estrellas, gozaron de aquel paraje selvático y solitario que la viera nacer. ¡Cuantos sueños había despertado en ella! ¡Cuantos deseos!
Y una mañana, inexplicablemente, volvió a pasar frente a su puerta como un desconocido más, ignorándola. Como si todos esos momentos nunca hubiesen existido, como si de golpe su inmenso amor se hubiese esfumado…
¿El no entendía que era su única razón para vivir? ¿No veía el dolor que le causaba?
Así pasaron los días Y cuando ella ya no resistía ese rechazo decidió salirle al paso y pedirle explicaciones…
Entonces, el sólo contestó con desconcierto que ella estaba confundida, que hacía más de dos años que el se había ido y no había regresado hasta el momento. Que no se conocían.
Y con un simple –“Lo siento”- comenzó a alejarse.
¿Es que acaso el estaba burlándose? De ser así, ella no lograba entrar en razón. Todo en su cabeza daba vueltas.
No podía soportarlo. Ellos estaban destinados a vivir juntos… ¡por siempre!
Un manantial de lágrimas comenzó a brotar de sus ojos, empapando sus mejillas, y el dolor se volvió más agudo y enloquecedor. Cada paso que él daba alejándose, iba astillando su corazón y hasta le costaba respirar.
¡No podía permitirle que se marchara, tenía que impedírselo, debía detenerlo!
Y como último recurso. El hacha que descansaba sobre los leños….

Hundió la pala con fuerza, con desesperación y con la misma desesperación siguió cavando hasta que sintió el sonido que produjo la hoja de metal al chocar contra la dura laja con la que había cubierto su cuerpo, en el oscuro y húmedo agujero, antes de taparlo por completo con la negra tierra del bosque.

Anhelante tiró la pala a un lado. Barrió con las manos la áspera superficie y quitó la tierra de los bordes hasta formar una pequeña zanja alrededor de la piedra. Parecía que el corazón se le iba a salir del pecho. La agitación la embargaba completamente. Fue así, que al ver la piedra libre, tomó conciencia nuevamente de cuánto lo extrañaba. De lo que había significado no verlo, no sentirlo cerca, no escuchar su voz, ni sus pasos cada mañana.

Hundió sus dedos largos y delicados en la tierra húmeda y aferró la gruesa lámina. Tiró con todas sus fuerzas para liberar a su amado. La piedra, demasiado pesada por la humedad absorbida, no se movía. Cavó con desesperación al rededor, profundizando la hendidura. Una y otra vez los delicados dedos, ahora sangrantes, se hundieron siguiendo el contorno de la lápida, forzando para levantarla.
Tierra, piedra y sangre se fusionaban. Sus ansias crecían a cada minuto de demora.

Con el rostro en desequilibrada sonrisa esperaba el momento de verlo. No tomaba en cuenta que la muerte y el paso del tiempo dentro de aquel sepulcro, hubieran de devolverlo diferente. Ella esperaba encontrarlo como su mente enferma lo recordaba.

Al fin logró mover la laja, con esfuerzo brutal pudo levantarla. Bajo ésta, las ennegrecidas sábanas aún protegían el cuerpo. Suavemente quitó los trozos pútridos de la tela.
Pensaba, que su rostro sonriente la aguardaba abajo.
Sus fuertes brazos la abrazarían por salvarlo de aquella obscuridad.
Ella sería, a partir de ese momento su heroína ¡Cuánto tendría que agradecerle!
¡Al fin viviría para ella! Dormiría en su cama y luego, cada mañana desayunarían en la galería, como tantas veces lo había imaginado. Ansiaba ver su largo cabello ondulado, sus ojos dulces y su hermosa sonrisa a flor de labios para recibirla.

Quito el último trozo de tela…

De pronto, la gélida sonrisa dibujada por la muerte en la descarnada calavera, surgió entre los harapos.
Y la luz fantasmagórica, producto del reflejo de aquella inmensa luna, sobre los pestilentes restos de la oscura y vacía cuenca de los ojos… le dio la bienvenida.

domingo, 20 de julio de 2014

La leyenda de Bloody Mary

Casi todos conocemos más o menos la leyenda de Bloody Mary. Al menos la parte en la que te pones frente al espejo y dices tres veces su nombre. Entonces una chica o mujer se aparece y te desfigura o te mata . Pero la leyenda dice más de lo que sabemos.

Modos de invocación

Los modos y maneras de convocar a Bloody Mary suelen girar en torno a espejos, velas y tijeras. El más clásico de todos, es aquel en el que se hace un círculo de tiza en el suelo y en su interior se pone una biblia, una rosa a la que se le corta el tallo con unas tijeras, y las mismas tijeras usadas para cortar la rosa sobre la biblia. Acto seguido se pronuncia el nombre de Bloody Mary (o el nombre que se le conozca a dicho ser en cada país) tres veces y a partir de esto, tres resultados posibles:

Las tijeras salen disparadas y matan al convocante, de no suceder esto, la vida del convocante será larga y próspera.
Se escucha una voz (supuestamente la de Bloody Mary), que te indica el día de tu muerte.
La biblia se abre y la página en la que queda, indican las semanas que te quedan de vida (En esta versión también existe la posibilidad de que las tijeras se introduzcan en la biblia para marcar la página).

Slenderman

Slenderman es una criatura mítica a menudo descrita como un ser extremadamente alto y delgado sin facciones claras, vistiendo un traje negro y capaz de estirar o encoger sus brazos y torso a voluntad. Con apéndices semejantes a tentáculos brotando de su espalda, sus victimas caen en un estado hipnótico al verlo, durante el cual son incapaces de detenerse, incapaces de evitar acercársele.
La historia de Slenderman tiene registros, momentos y connotaciones que hacen pensar en que es algo más siniestro y real. No hay información específica sobre dónde se creó, pero su objetivo y hábitat son claros. Prefiere secuestrar niños, y es visto comúnmente antes de la desaparición de uno o múltiples infantes. Los niños pueden verlo mientras que ningún adulto cercano puede, y reportan tener pesadillas o sueños que involucran a Slenderman antes de desaparecer. Muchas de estas historias son tomadas siempre como imaginaciones muy activas, pero las desapariciones son reales.
En adultos, se denota que el contacto prolongado con Slenderman genera un violento y constante carraspeo, además de pérdidas de memoria. Este deterioro mental de las victimas se manifiesta a través de dibujos inconexos de figuras altas, árboles y el «Símbolo del Operador».
Aunque a Slenderman se le conoce como una fabricación, hay registros de verdaderos encuentros. Aparece en la oscuridad, y siempre asomándose por áreas boscosas y ríos cercanos. Se ha reportado que gusta de asomarse a ventanas abiertas, y que tiende a caminar frente a motoristas solitarios en caminos desolados. Slenderman ha (o han) aparecido en todos lados, desde Japón, Noruega y América; por nombrar algunos.


Fuente: Creepypastas.com

sábado, 19 de julio de 2014

La Lavadora

Esta lavadora. Era uno de esos viejos aparatos de tambor horizontal, que tenía una paleta giratoria en el centro. Siempre que mi madre tenía que meter la mano en el agua jabonosa del tambor, para retirar las prendas, lo hacía a regañadientes y adoptando una posición de defensa, como si se preparara para huir. Una vez, durante una tarde de lluvia, le pregunté sobre aquel miedo en particular. Mi madre esa vez había bebido demasiado y quizás por eso fue que me refirió una historia que me dejó helado.
    Dijo que hace mucho, cuando yo contaba con unos meses de edad, ella estaba esperando que terminara el ciclo de lavado cuando la máquina comenzó a emitir un sonido extraño. Era como un zumbar grave, dijo, que aterradoramente se parecía al respirar de una persona. Mi madre quedó impresionada y se metió en la casa, pero luego se tranquilizó y se dijo a sí misma que se estaba dejando asustar como una chiquilla. Regresó a la máquina, que ya había terminado de lavar, y metió la mano en el agua turbia para sacar las prendas. Entonces sintió un dolor agudísimo en la mano, y cuando trató de retirarla se vio imposibilitada de hacerlo, había algo allí abajo que la retenía y le desgarraba la piel. Ella gritó y volvió a tironear, y en ese segundo intentó logró retirar la mano… chorreante de agua jabonosa y de sangre. Le faltaba un dedo, el anular, lo que fuese que estaba allí bajo el agua se lo había arrancado. Se sentía a punto de desmayarse y no entendía nada. Y en ese momento ocurrieron dos cosas. Primero, la máquina comenzó a funcionar de nuevo pese a que la tapa estaba abierta, hecho que según el manual de instrucciones era imposible. Lo segundo que ocurrió fue lo peor de todo. Del agua turbia comenzó a salir una cabeza. Una cabeza pelada, diabólica, de ojos amarillos que se fijaban en ella. Sonreía. Entre sus labios tenía el dedo sangrante de mi madre, que aún se retorcía como una lombriz en el anzuelo. Mi madre alcanzó a cerrar la tapa de la lavadora y corrió a meterse dentro de la casa. 
    Ese fue el relato que me contó mi vieja aquella tarde. Pero mi padre después contó otra cosa. Dijo que el dedo lo perdió en un accidente laboral, mientras estaba borracha. 
    Pero si esa historia es cierto, ¿por qué mi madre eligió contar algo tan terrible a un chico de diez años? 
    Mis padres fallecieron tiempo después, y aún me sigo preguntando lo mismo.

jueves, 17 de julio de 2014

La Ciudad Sin Luz

¿Hay alguien en tu vida que odies? ¿Alguien por quien darías cualquier cosa para hacerle daño, por quien pagarías cualquier precio a cambio de venganza? Si es así, quizá deberías considerar ir a la Ciudad Sin Luz.
Para ir ahí, ve a cualquier ciudad relativamente grande y busca un callejón abandonado por la noche. Entra en él, y cierra tus ojos lo más fuerte que puedas. Di en voz baja «Ciudad Sin Luz» y concéntrate en la oscuridad. Probablemente has notado que ves colores difuminados y figuras abstractas si enfocas tu vista cuando tienes los ojos cerrados; observa esas imágenes. Luego de unos minutos, deberían empezar a volverse más claras y brillantes.
Cuando esto ocurra, irán tomando formas concretas: imágenes de asesinatos violentos, animales deformados y semejantes. No importa lo que veas, mantén tus ojos cerrados. Comenzarás a perder la noción del tiempo, pero eventualmente las imágenes se detendrán y sólo verás oscuridad absoluta, nada más que un tono negro profundo, sin otros colores ni formas. Cuando estés seguro de que has alcanzado este punto, abre tus ojos.
Ahora te encontrarás en una ciudad bastante oscura, no habrá una sola luz o estrella en el cielo. Deberías poder ver las siluetas azul oscuro de los edificios a tu alrededor. Sal del callejón y camina tan silenciosamente como te sea posible por la acera, sin ir en ninguna dirección en particular.
Si escuchas algún movimiento, aléjate tan rápido como puedas del ruido. En la Ciudad Sin Luz habitan animales. Estará muy oscuro como para distinguir bien sus rasgos, pero son del tamaño de los grandes felinos y matarán a cualquier humano que atrapen. Sigue caminando hasta que llegues a un área con edificios más pequeños; el límite de la ciudad.
Te encontrarás con un niño, cuyo rostro emitirá un débil brillo, permitiéndote ver que no tiene ojos.
Te preguntará, «¿Compartirás tu luz conmigo?».
Di que sí, y el niño acercará sus manos a tu rostro y te sacará tu ojo derecho. Será doloroso, pero esto no te dejará ningún tipo de herida ni sangrarás. Luego te dará las gracias y se irá. Sigue caminando, y un hombre alto aparecerá frente a ti.
«¿La luz de quién deseas tomar?».
Di el nombre de la persona que odias, y tan pronto lo hagas esa persona quedará completa y permanentemente ciega.
«¿Tu odio ha sido satisfecho?», te preguntará el hombre. Si es el caso, di que sí, y despertarás en el callejón. Si la respuesta es negativa, di que no, y el hombre desaparecerá. Sigue caminando. Te encontrarás con otro niño sin ojos.
«¿Compartirás tu luz conmigo?».
Di que sí y te sacará tu ojo izquierdo, dejándote ciego. Sigue caminando y el hombre alto se te aparecerá de nuevo, aunque por supuesto ahora tendrás que depender del sonido de su voz.
«¿La vida de quién deseas que la oscuridad reclame?».
Di el nombre de la persona que odias, y esa persona morirá. No se te preguntará si tu odio ha sido satisfecho esta vez, y no serás capaz de volver al callejón. Te advertí que te aseguraras de que realmente odiabas a alguien antes de hacer esto, porque pasarás el resto de tu vida vagando por la Ciudad Sin Luz, ciego, con sólo tu odio para reconfortarte.
Para algunas personas, eso es suficiente


Fuente: Creepypastas.com

miércoles, 16 de julio de 2014

Bebe azul

Para jugar a Bebe azul (Baby blue, blue baby), se necesita estar en un baño sin ventanas y de noche. Cierra la puerta y abre la canilla del agua caliente y espera a que el vapor empañe completamente el espejo.

Entonces con tu dedo escribe en el espejo:

"Baby Blue"

Luego de esto apaga la luz, ya que es muy necesario que la oscuridad sea total, de modo a que incluso ni tu te puedas ver.

Entonces junta tus brazos como si estuvieras cargando a un bebe y espera. Al rato si lo hiciste todo bien, empezaras a sentir un peso sobre tus brazos, como si en verdad estuvieras cargando a un bebe.

Y no solo eso sentirás, sino que vas a sentir que una mano muy fría, como si te estuviera tocando tus brazos y a veces intentando alcanzar a tu rostro.

Aunque no puedas ver que es lo que estas sosteniendo, vas a sentir como intenta treparse por tu pecho, hombro y cuello, como si quisiera que lo vieras cara a cara.

Y antes de que sea demasiado tarde, vas a tener que soltar al bebe, abrir la puerta del baño y encender todas las luces que puedas, de modo que el espectro se des-materialice.

Si no lo hiciste lo suficientemente rápido, una horrible mujer aparecerá en el espejo. Y ella gritara: "¡DEVUÉLVEME A MI BEBE!" Y gritara de tal manera que el vidrio del espejo se romperá, y si tu sigues sosteniendo al bebe, ella te matara. Según la leyenda, un grupo de chicas se enteraron de esta historia y decidieron probarlo. Ellas no creían que funcionaria, por lo que enviaron a su amiga Laura al baño.

Ella apago las luces y cerró la puerta. Abrió la canilla del baño caliente, juntó sus brazos y esperó. De repente empezó a sentir como si le estuvieran rasguñando en los brazos.

Laura con miedo, quería salir corriendo y dejar todo, pero tenía miedo de lo que le podría suceder a ella. Así que ella se quedo con el bebé, y a medida de que pasaba el tiempo, el bebé se hacia cada vez más pesado.

Hasta que de repente alcanzó a ver a una figura 'de una mujer horrenda en el espejo, y con todo el miedo Laura gritó aterrorizada.

Cuando las amigas de Laura escucharon los gritos de su amiga, intentaron abrir la puerta del baño pero no podían, ¡estaba cerrada!.

Así que las amigas de Laura se las ingeniaron para pedir ayuda a su vecino. Y cuando rompieron la puerta, se encontraron con el horror mismo.

Laura estaba muerta en el suelo del baño. Sus ojos estaban rasgados, como si alguien le hubiera rasguñado con las uñas.

Y muchos de los que han jugado a Baby Blue exitosamente, dicen haber recibido rasguños en sus brazos, que se puede ver perfectamente cuando terminas el juego.

martes, 15 de julio de 2014

La Web Profunda o Deep Web (historia basada en hechos reales)

Esta historia no tiene nada de irreal. No hay fantasmas, demonios, monstruos, ni fenómenos paranormales de ningún tipo. Sólo hay personas de carne y hueso, tan reales como tú o como yo y, probablemente, eso sea lo que la hace tan difícil de digerir.
Internet es un submundo virtual, tan lleno de información y tan grande como el real. En él, la gente puede relacionarse, jugar, trabajar, dispersarse, informarse, estudiar, exponer sus ideas y hasta se puede comprar y vender. Pero como todo lugar vasto, tiene sus callejones oscuros, y con ello me refiero a prácticas mucho más indecentes que usarlo para masturbarse: me refiero a la Deep Web.
Deep Web, o para los de habla hispana, Web profunda, es la cara oculta de internet, y aunque las grandes masas ignoran completamente su existencia, ésta comprende más del noventa por ciento de la información que circula de manera virtualmente interconectada.
Desde que me enteré de la existencia de la Deep Web, quise conocerla, hurgar en ella. Tenía miedo, por supuesto, pero la curiosidad era mucho más grande, y después de pensarlo lo suficiente decidí que no habría problema en curiosear sólo un poco más allá de la web normal.
Ésta es mi historia en la Deep Web. Pero antes de que les cuente mi experiencia personal, permítanme darles una breve introducción de cómo está dividida la web y qué encontré en cada peldaño.
Internet se divide en niveles:
El nivel 0, el más superficial de todos, constituido por un pequeño número de páginas que todos conocemos y que actualmente dominan el mundo internauta, tales como Google, YouTube y similares.
El Nivel 1, en donde se encuentran sitios un poco menos conocidos pero de fácil acceso. Son, en su mayoría, foros, páginas pornográficas y pequeñas páginas independientes de interés no tan común, como en el nivel anterior.
El Nivel 2 está compuesto por dominios aún menos conocidos y por los buscadores independientes, tales como Ares y Emule. El material que se puede obtener en este nivel es de moralidad dudosa y no apto para estómagos débiles. El morbo suele ser un tema recurrente.
Hasta aquí hemos tocado sólo la parte superficial del cíber-mundo. Es a partir de aquí donde está lo realmente «interesante». Es ahora cuando se da el primer paso dentro de la Deep Web.
Nivel 3. Las páginas que se rigen en este oscuro mundo suelen tener dominios compuestos por caracteres dejados caer de manera totalmente aleatoria. En ellas no hay publicidad, ni color, y lo más significativo es que no se relacionan entre ellas como las páginas superficiales; de hecho, ni siquiera aparecen en buscadores como Google, ni aunque copies su enlace e intentes buscarlo.
Aquí hay muchas cosas raras, muchas cosas perturbadoras, muchas inútiles —tales como las webs abandonadas, algunas por más de 25 años—, pero también muchas cosas útiles. En este sector quizá encuentres ese libro que tanto buscabas y que no encontrabas porque cerraron Megaupload, o esa película de antaño que ya nadie se molesta en subir, e incluso hay algunos foros interesantes. Pero la verdad es que la mayoría de lo que hay aquí tiene fines mucho más macabros y desagradables, en su mayoría pornografía infantil, pequeños mercados de drogas y armas, instructivos de cómo hacer bombas, fotografías de gente siendo torturada o desmembrada, entre otros.
En los foros que visité se hablan temas bastante perturbadores, a veces en broma y otras ni tanto. La verdad, llega un punto en el que todo es tan raro que te es difícil discernir entre una broma y un verdadero homicida relatando como violó y mató a su víctima.
Nivel 4. Los niveles anteriores eran peligrosos, pero con un proxy y un buen detector de intrusos era suficiente, pero aquí no. El cuarto nivel y lo que está por delante están plagados de hackers. Y por hackers no me refiero a chiquillos tontos cuyo único pasatiempo es infectar computadoras, me refiero a verdaderos piratas informáticos, lo mejor de lo mejor cuando a robo y malversación de datos se refiere.
Por supuesto, el hecho de que esta gente esté aquí significa que hay algo realmente bueno escondido en algún lugar, y la verdad es que lo hay. En este nivel, además de todo lo que hay en los otros niveles, se puede ver snuff en vivo o grabaciones y, además, se encuentra el «Mercado negro»; una página de ventas online como Mercadolibre, sólo que aquí se venden artilugios de los más macabros, además de drogas, armas, órganos, trata de blancas e incluso puedes contratar sicarios. Todo pagado con una moneda llamada BitCoin, famosa (entre los que recurrimos este espacio) por ser la más cara y difícil de conseguir en el mundo.
Lo que más llamó mi atención fue una lámpara de escritorio valuada en 5.000 BitCoins. Databa de la década de los cuarenta, era de procedencia alemana, más específicamente de la Alemania nazi, y estaba confeccionada íntegramente con huesos y la piel de un pobre hombre de sus campos de concentración.
Pero los hackers no están aquí de compras o para ver morbosidades varias, sino para trabajar. En este nivel se encuentran páginas encriptadas de numerosos gobiernos, en las cuales se puede hallar información sobre a qué va realmente destinado el dinero de esos países, leyes que piensan ser aprobadas y secretos de los estados, tales como expedientes sobre experimentos con humanos que datan de las últimas cuatro décadas.
Llegados a este punto, estoy seguro de que le he picado la curiosidad a más de uno. ¿Quieren saber cómo entrar a la Deep Web? ¿Quieren que les pase los enlaces de algunas páginas? Lo siento, pero no voy a hacerlo. Sólo les diré que el que busca encuentra; pero cuidado, no vaya a ser que encuentren más de lo que buscaban, como me pasó mí.
Nivel 5. Aquí se exponen los secretos militares y de estado más horrorosos de todos, y es donde se aprueban estos mismos y se controla su progreso. También se cree que la entidad que realmente domina el mundo intercambia información entre sus contrapartes por aquí.
Finalmente, sólo los mejores hackers logran acceder al sexto nivel, y el riesgo nunca es menor que fatal. El objetivo es la Database. La Database es la sección donde toda la información de la web deja de ser sólo un código binario y comienza a tener sentido. Quien logre descifrar la clave del sistema —que tiene una extensión de kilómetro y medio de tipeo numérico— será capaz de manipular cualquier dato de internet, desde el título de un foro, hasta valores de cuentas bancarias. Sencilla y llanamente, quien logre acceder a la Database tendrá al mundo en la palma de su mano.
Yo quería verlo, no hackearlo, pero sí verlo. Quería ver el sexto nivel con mis propios ojos, y me confié… me atraparon. A mártir de entonces, mi vida cambió para siempre. Acababa de entrar al sexto nivel, y ni bien ingresé mi computadora se reinició por sí sola. Insulté por todo lo alto creyendo había sido un bajón de corriente, pero grande fue mi sorpresa cuando mi ordenador terminó de iniciar sesión y vi que el disco duro había sido totalmente limpiado. Sólo había un archivo de bloc de notas en el medio del escritorio. Lo abrí y el cuadro de texto se posicionó en el centro de la pantalla, con un mensaje corto y directo:
«No lo vuelvas a hacer».
Pasé un par de días sin entrar a la Deep Web, instalé de nuevo mis archivos importantes desde mi copia de seguridad y finalmente decidí volver a entrar. A mi pensar, lo peor posible había ocurrido, habían detectado mi computadora y borrado todos mis archivos.
Poco después de que inicie sesión en Tor y entré al primer foro de la Deep Web, mi ordenador volvió a reiniciare y todos mis datos volvieron a ser borrados; pero esta vez no había ningún mensaje. Veinte minutos después, más o menos, mientras reinstalaba otra vez todo en mi ordenador, sonó el timbre de mi apartamento.
—¿Hola? —pregunté desde el teléfono del portero, pero nadie contestó.
Bajé hasta la puerta principal del edificio, pero no había nadie, sólo un sobre de papel madera que habían colado por debajo de la puerta. No tenía remitente ni destinatario, tampoco tenía ningún escrito, pero yo sabía que era para mí.
Una vez que llegué a mi apartamento, sentado sobre la alfombra de mi habitación, me decidí a abrirlo. Las lágrimas salieron por sí solas, pero sin ningún llanto, mientras revisaba el contenido del sobre. Era una carta:
«Dante, esto no es un juego. No lo vuelvas a hacer, no nos obligues a ir por ti».
Quien quiera que sea, sabía mi nombre, dónde vivía, qué hacía y cuándo. Y para empeorar las cosas, en el sobre también había una foto, una foto mía tomada desde mi cámara web.
En el transcurso de la semana solicité un traslado en mi trabajo a otra ciudad, vendí esa computadora y destruí el disco duro. Jamás he vuelto a entrar a la Deep Web y no creo que vuelva a hacerlo. El destino no fue nada benévolo conmigo, y aun así se podría decir que tuve mucha suerte.
Si después de escuchar mi historia todavía les quedan ganas de entrar a la Deep Web, tápense de proxys y antihackers y, sólo por si acaso, cubran con algo sus cámaras web.


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